23F Y LA OPERACION DE GAULLE

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23F Y LA OPERACION DE GAULLE



22 de octubre de 1980: Enrique Múgica (socialista y vicepresidente de la comisión de defensa del Congreso), Joan Raventós (secretario de los socialistas catalanes) y Alfonso Armada almorzaron en la casa del entonces alcalde de Lérida, Antoni Siurana, otro socialista. Tres socialistas y un general veterano de la División Azul... ¿De qué hablaron?

situacion del momento

En la segunda mitad del año 1980 una delegación española no oficial de varias figuras políticas importantes encabezada por el rey Juan Carlos I se traslada a Estados Unidos.


En Washington soplan aires de cambio, la invasión soviética de Afganistán y el derrocamiento del Sha de Persia por la revolución islámica iraní de Jomeini hacen perder a Estados Unidos áreas de influencia importantes en Oriente Próximo. La aparente inactividad de la política exterior de Carter va a ser sustituida por una política mucho más agresiva encabezada por el actor Ronald Reagan. En el verano de 1980 meses antes de las elecciones ya se da por hecho que Reagan será el próximo presidente de Estados Unidos y el gasto militar norteamericano pronto se multiplicaría por dos para contrarrestar la pérdida de influencia. El camino hacia Israel, su mayor aliado en la zona debía de ser despejado, el eje Azores, Rota, Chipre era la ruta logística natural para abastecer a la VI Flota y debía de ser asegurada. El presidente español Adolfo Suárez no era visto con buenos ojos por la nueva administración norteamericana, y así se lo hicieron saber a don Juan Carlos en Washington. La política de Suárez era mantener a España entre los países no alineados centrando su política exterior en los intereses considerados tradicionalmente españoles tanto en América como en África así como actuar de intermediario en el mundo árabe. Estados Unidos mantenía  cuatro bases en suelo español de utilización conjunta, no era suficiente, aún así debía de asegurar la implicación total de España en su propia agenda, España debía de entrar en la OTAN, y Suárez se oponía, Suárez era un estorbo.

Jose Luis Cortina y Javier Calderón

Una vez de vuelta a España el distanciamiento del rey español con el presidente Suárez se hace cada vez más evidente. El rey no pierde ninguna oportunidad para hacerle el vacío a Suárez y convencer al resto de su mala gestión. Don Juan Carlos llama a quien podía solucionarle la papeleta, a un antiguo compañero de promoción de la Escuela Militar General de Zaragoza, al Comandante José Luis Cortina Jefe de los Equipos de Operativos de Misiones Especiales del Cesid, el servicio de inteligencia español, y le traslada el encargo, hay que dar un golpe de timón a la situación política española, España debe de entrar en la OTAN, hay que deshacerse de Suárez. Cortina recoge el encargo y empieza a idear el golpe contra su presidente, el primer presidente democráticamente elegido después de la muerte del general Franco. Cortina pronto ideó dos planes: el primero inspirado en el golpe militar turco de 1980, el segundo un gobierno de concentración al estilo del comienzo de la V República Francesa del General De Gaulle. El Comandante Cortina junto al Secretario General del Cesid Javier Calderón, rechazan el plan turco por haber causado una represión sangrienta a posteriori, les parece mucho más viable la segunda opción, un militar de prestigio que se presente como salvador y aglutine a las fuerzas políticas más importantes del país. Para ello ya tenían a un hombre de la máxima confianza del rey, propuesto por el propio monarca y que había servido durante 17 años como Secretario General de la Casa del Rey: el General Alfonso Armada. Armada había sido relevado por los continuos enfrentamientos con Suárez, entre otras cosas por haber enviado cartas con el sello de la Casa Real pidiendo el voto para Alianza Popular en las elecciones de 1977, era el hombre perfecto.


General Alfonso Armada


Pero hacía falta un chivo expiatorio, alguien que actuara de malo, que fuera el enemigo de todos, de la libertad, de la democracia. En España no había una amenaza de enfrentamiento civil como la había en la Francia del final de la IV República en donde la Guerra de Independencia de Argelia había dividido por completo a la sociedad francesa hasta el punto de temer un conflicto armado fratricida. Por lo tanto se debía de crear y llevar a la nación a una situación o ambiente político extremo que justificara un gobierno de concentración. Cortina rápidamente pensó en la Operación Galaxia, llamada así porque este intento de Golpe de Estado había sido fraguado en una cafetería madrileña del mismo nombre entre el Teniente Coronel Tejero y el Capitán Ynestrillas dos elementos de extrema derecha apegados al antiguo régimen franquista. El plan de Tejero e Ynestrillas era secuestrar al gobierno en pleno en un Consejo de Ministros en el propio Palacio de la Moncloa obligando al rey a crear ese gobierno de concentración nacional. Si alguien tan loco como Tejero había pensado secuestrar al gobierno en pleno en un consejo de ministros podría entrar en el parlamento y secuestrar a todos los representantes de la soberanía nacional llevando a la nación al estado de tensión necesario que justificara un gobierno de salvación nacional. Después entraría en escena el General Alfonso Armada que haciendo el papel de salvador, depondría la actitud golpista de Tejero y proclamando un discurso en el mismo parlamento daría lugar al nacimiento del gobierno de concentración.


Tanto Cortina como Calderón se encargaron de hablar personalmente con los principales actores del golpe incluidas las figuras políticas que formarían parte del gobierno de concentración nacional. No fue nada difícil convencer a Felipe González, secretario general del partido socialista, que sería vicepresidente de ese gobierno de concentración, segundo de Armada, González veía una vía más rápida si cabe de llegar al poder, nunca se había perdonado el haber sido derrotado por Suárez en las primeras elecciones democráticas españolas de 1977 después de la era franquista, y se había propuesto a sí mismo hacerle a Suárez la oposición más dura posible para derribarlo cuanto antes. Tampoco tuvieron problemas para convencer a otros líderes políticos del arco parlamentario como a Manuel Fraga de Alianza Popular o al propio Carrillo del Partido Comunista, el propio rey estaba al corriente de todo y tenían su aprobación, todo estaba bajo control, no habría ningún problema, había que quitar de en medio a Suárez. Cortina también habló con Tejero, tendría su oportunidad, pero esta vez estaría respaldado por el propio rey, una vez efectuado el golpe tanto él como sus hombres partirían en un avión de la base de Torrejón hacia Portugal, en donde se les daría protección e inmunidad. Con los militares no habría ningún problema, la legalización del Partido Comunista por Suárez había sido la gota que colmó el vaso, aquello era una traición al antiguo régimen y al legado de Franco.

Para dar mayor énfasis a la acción la Acorazada Brunete tomaría posiciones estratégicas en Madrid, y el General Milans del Bosch con innegable lealtad al rey tomaría la ciudad de Valencia decretando el estado de excepción.




-Presidente he nombrado al General Alfonso Armada segundo del JEME. (Jefe del Estado Mayor del Ejército)-. Dijo el Ministro de Defensa  Rodríguez Sahagún al presidente Suárez no sin cierto nerviosismo.

- Qué me estás diciendo Rodríguez, sabes que no quiero a Armada, al menos podrías haber esperado a mi vuelta para consultármelo –respondió Suárez.

- Su majestad me llamó y me dijo que debía de ser nombrado cuanto antes, me insistió muchísimo en su nombramiento de forma urgente… yo… creo…

- Rodríguez, si hay un golpe de estado el responsable serás tú – le espetó Suárez.

Rodríguez Sahagún echó a llorar.

“¡Quieto todo el mundo!”


 Estas fueron las primeras palabras que todos los españoles escucharon por televisión del Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 de boca del Teniente Coronel Tejero pistola en mano y apuntando al Presidente del Congreso.

Un mes antes, la Operación De Gaulle se había acelerado. El presidente Suárez había presentado su dimisión prácticamente convencido que el golpe contra él de un momento a otro se iba a producir. Todos le habían abandonado,  incluso sus propios ministros que no le guardaban la lealtad debida se entrevistaban a sus espaldas con el jefe de la oposición Felipe González. Con su propia dimisión quiso dar un contragolpe, dejar sin justificación a aquellos que querían hacerse con el poder por la fuerza, pero la decisión ya estaba tomada por los propios golpistas, el golpe seguía en pie, el golpe de timón nacional tanto en política interior como exterior era una necesidad urgente que había que cumplir, una vez puesta la maquinaria en marcha ya nadie podía pararla, su dimisión tan sólo aceleró los preparativos, él no era la cuestión principal.

Durante el mes de febrero de 1981 antes del propio día 23 del golpe el Comandante José Luis Cortina Jefe de los Equipos de Operaciones Especiales del Cesid e íntimo del rey se había entrevistado con éste en 11 ocasiones en el mismo Palacio de la Zarzuela. A la vez el General Armada se había reunido en Logroño con el embajador norteamericano Todman el día 14 del mismo mes donde le había informado puntualmente de las circunstancias del golpe y le había trasladado cumplidamente que los intereses norteamericanos en España serían protegidos bajo su mando, a la vez que le pedía apoyo para la operación que le es inmediatamente concedido por Todman.


El rey en instalaciones del CESID

Todo está preparado, nada podía fallar. Todos conspiraban en la misma dirección, todos contra Suárez, el único que realmente estaba actuando con legitimidad. El día 20 de febrero, tres días antes del golpe, en la base conjunta hispano-norteamericana de Torrejón de Ardoz se declara la alerta máxima, todos los pilotos y militares deben de estar disponibles, el mismo día 23 por la mañana se declara la alerta máxima en las restantes bases de uso conjunto hispano-norteamericanas Morón, Zaragoza y Rota. El mismo día 23 se anula la orden de paseo en todos los acuartelamientos por lo que la tropa queda acuartelada a la espera de órdenes a partir de las cinco de tarde. Todo el ejército ante la supresión de la orden de paseo y el acuartelamiento ya sabe que algo de envergadura  va a suceder. Un avión Awacs norteamericano despega de Portugal para sobrevolar suelo español e interceptar cualquier tipo de comunicación militar que se realice, a la vez la VI Flota ha quedado desplegada frente a las costas y el puerto de Valencia.

El Teniente Coronel Tejero con 200 Guardias Civiles se abre paso en el congreso a las seis de la tarde, la hora señalada: “¡Quieto todo el mundo!” –grita pistola en mano cuando llega al hemiciclo. Los primeros compases del golpe son grabados por las cámaras de televisión que rápidamente son apagadas por los golpistas. Aun así a las cámaras les da tiempo suficiente para empezar a ver que la actuación de Tejero no era la que se esperaba, había habido disparos y ráfagas de fusil en el propio congreso, Tejero estaba empezando ya a poner las cosas difíciles. Aún así el golpe sigue en marcha, el General Milans del Bosch Capitán General de la III Región Militar declara el estado de sitio y despliega la División Acorazada Maestrazgo en las principales arterias de la capital valenciana asegurando a la vez la carretera hacia Madrid y apoyada por la VI Flota frente a las costas de Valencia.


En ese momento se empieza a desplegar igualmente la División Acorazada Brunete en Madrid, parte de ella toma las instalaciones de Televisión Española. El General Juste a cargo de la Brunete había sido informado la misma tarde del 23 del golpe y su misión de ocupar las principales arterias de la capital. Ante la magnitud de la maniobra Juste quiere asegurarse, no era suficiente la insistencia de sus subordinados  y llama al Palacio de la Zarzuela, directamente a la residencia del rey de España para preguntar por el General Alfonso Armada, el General Sabino Fernández Campo Jefe y Secretario de la Casa del Rey se pone al teléfono y pronuncia unas palabras decisivas en ese momento: “Ni está ni se le espera”. Ante esas palabras Juste reacciona, algo pasa, ¿acaso el rey no estaba enterado del golpe como le habían estado asegurado momentos antes? Juste actúa en consecuencia y manda que la Brunete no se despliegue contraviniendo las primeras órdenes y ordena que las unidades que ya hubieran podido salir regresen de forma inmediata al acuartelamiento, así como el equipo que había tomado Televisión Española.
Algo empieza a ir mal. Algo que no estaba previsto. Y algo empieza a ir mal porque es el propio Teniente Coronel Tejero el que está impidiendo que el General Armada acceda al hemiciclo para dar su discurso ante todo el parlamento y proclamar el gobierno de concentración.


General Alfonso Armada 2º por la derecha ¿el elefante blanco?

-          Le esperan dos aviones en la base de Torrejón  que los llevarán hasta Portugal, allí obtendrán inmunidad – le dice el General Armada al Teniente Coronel Tejero.
-          Me dan mareo las alturas mi general –le responde Tejero sarcásticamente-.

Y es que Tejero ha leído la lista de nombres que el General Armada llevaba para formar el Gobierno de Concentración, todos figuras políticas de todos los partidos políticos menos los nacionalistas, incluso del Partido Comunista, esto era completamente inaceptable. Estaba claro que lo habían engañado, que era un chivo expiatorio, un cabeza de turco, él venía para proclamar el gobierno de una Junta Militar no de un gobierno político de concentración. En la memoria de todos el reciente “accidente” del primer ministro portugués Sá Carneiro hacía tan sólo unos meses. Tejero consulta con sus mandos más inmediatos que le transmiten los mismos temores: “No vamos a subir a ningún avión, no llegaremos a Portugal nunca” –le confirman las mismas sospechas. “Nos hemos equivocado teníamos que haber asaltado La Zarzuela, ese a mí no me borbonea”. – Se le escuchaba decir a Tejero refiriéndose al rey.

Y es que Tejero podría ser un golpista, pero ante todo se consideraba un hombre de honor, y su especial carácter le habían costado más de una sanción en su carrera militar. Una de las últimas no hacía mucho destinado en su tierra natal con motivo de un Guardia Civil, hijo de Málaga, muerto en Barcelona. A Tejero se le ordenó que el entierro fuera a la hora de comer, en una furgoneta y por las calles menos transitadas. Tejero ordenó que el féretro del Guardia Civil saliera a las doce de la mañana, a pie y por las principales calles.

El rey espera las gestiones de Alfonso Armada, no podía ser que todo se fuera al traste en ese mismo instante por la persona que consideraban menos cualificada, tanto que muchos soñaban quitárselo de en medio cuanto antes, por eso lo enviaron como chivo expiatorio al congreso. Tan seguros estaban del éxito de la operación que en ningún momento habían pensado en un plan alternativo, lo que saliera debía de salir sobre la marcha. Los pocos efectivos de la Acorazada Brunete que habían salido habían vuelto ya a su cuartel del El Goloso, un equipo de televisión tenía grabado hacía horas en los estudios un mensaje del rey para transmitirlo. En Televisión Española el nerviosismo es también evidente, no entienden por qué el rey no ordena que se emita ya la grabación y pone fin a aquella situación.



Las calles de Madrid están completamente vacías, la gente se había encerrado en sus casas, el miedo a lo que pudiera ocurrir era patente. Don Juan Carlos espera hasta el último momento, esperando que Armada consiga deponer la actitud de Tejero y que lo deje proclamar el discurso en el parlamento, hasta que recibe la comunicación final, es imposible, Tejero no va a ceder, no hay forma de convencerlo. Es entonces cuando el rey levanta el teléfono y realiza la primera llamada a una capitanía general, al General Milans del Bosch, y le ordena que las tropas que ha desplegado regresen a sus cuarteles, a lo que el Milans responde: “A las órdenes de su majestad”.  Después de ello da la orden que se transmita la grabación en Televisión Española. La operación De Gaulle ha fracasado.

 Fuente:http://pedrorosillo.blogspot.es/tags/23-f/

La célebre “Lista de los 19″: 

doctora Carmen Echave

La médico del Congreso, doctora Carmen Echave, escuchó la conversación Armada-Tejero tras una puerta contigua y anotó los nombres que intentaban pactar. Los escribió en su propia agenda para no olvidarse. Es la conocida “lista de los 19”, políticos y militares que, por fidelidad al rey, odio a Adolfo Suárez, ambición o las tres cosas juntas, estaban dispuestos a todo con tal de poder ocupar un sillón ministerial:




La célebre "Lista de los19": 

– Presidente: general Alfonso Armada
– Vicepresidente para Asuntos Políticos: Felipe González (PSOE)
– Vicepresidente para Asuntos Económicos: J.M. López de Letona (Banca)
–Ministro de Asuntos Exteriores: José María de Areilza (Coalición Democrática)
–Ministro de Defensa: Manuel Fraga Iribarne (Alianza Popular)
–Ministro de Justicia: Gregorio Peces-Barba (PSOE)
–Ministro de Hacienda: Pío Cabanillas (UCD)
–Ministro del Interior: general Manuel Saavedra Palmeiro
–Ministro de Obras Públicas: José Luis Alvarez (UCD)
–Ministro de Educación y Ciencia: Miguel Herrero de Miñón (UCD)
–Ministro de Trabajo: Jordi Solé Tura (PCE)
–Ministro de Industria: Agustín Rodríguez Sahagún (UCD)
–Ministro de Comercio: Carlos Ferrer Salat (presidente de la CEOE)
–Ministro de Cultura: Antonio Garrigues Walker (empresario)
–Ministro de Economía: Ramón Tamames (PCE)
–Ministro de Transportes y Comunicaciones: Javier Solana (PSOE)
–Ministro de Autonomías y Regiones: general José Antonio Sáenz de Santamaría
–Ministro de Sanidad: Enrique Múgica Herzog (PSOE)
–Ministro de Información: Luis María Anson (presidente de la agencia Efe)

 
La célebre "Lista de los19"


El coronel Martínez Inglés coincidió con Milans del Bosch en prisión: le contó todo

El coronel Martínez Inglés

El coronel Martínez Inglés incluye en su libro “La transición vigilada”, retirado del mercado a los 15 días, las únicas declaraciones del general golpista Milans del Bosch sobre esos acontecimientos. Habían coincidido en la misma prisión y el coronel le prometió no divulgarlas hasta después de su muerte. Milans del Bosch dijo: “El rey quiso dar un golpe de timón institucional, enderezar el proceso que se le escapaba de las manos y, en esta ocasión, con el peligro que se cernía sobre su corona y con el temor de que todo saltara por los aires, me autorizó actuar de acuerdo con las instrucciones que recibiera de Armada”.


coronel Alberto Perote
“Además, el hecho de que la radio y la televisión continuaron transmitiendo, con un energúmeno pegando tiros al aire y el mundo entero viéndolo en directo, hacía el “golpe de timón” absolutamente infumable a nivel internacional”. En otra entrevista realizada en la COPE por César Vidal al coronel Alberto Perote del CESID, que vivió en directo todo el asunto, al preguntarle qué habría pasado si Tejero hubiera obedecido y las cámaras hubieran sido desconectadas, su respuesta fue rotunda: “Armada habría salido del Congreso investido como presidente del Gobierno”.

queda mucho por saber del golpe...

Fuente:http://www.espiaenelcongreso.com/

Condena General Alfonso Armada

El 22 de abril de 1983, el Tribunal Supremo le impuso una condena de 30 años de cárcel y pérdida de empleo, cumpliendo su pena en la prisión de Alcalá Meco. El 24 de diciembre de 1988, el Gobierno le indultó alegando razones de salud y que el reo acataba la Constitución Española. Desde su salida de prisión vivió en su pazo, en Santa Cruz de Rivadulla (Vedra), en La Coruña. Falleció el 1 de diciembre de 2013 a los 93 años.
Indulto Alfonso Armada
Condena Jaime Miláns del Bosch

El 8 de marzo de 1981 fue procesado y juzgado por un tribunal militar por el delito de rebelión militar. El 3 de junio de 1982 fue condenado a 30 años de prisión y en consecuencia expulsado del ejército. Estuvo también implicado, a pesar de estar preso, en la conspiración golpista del 27 de octubre de 1982. Consta que se entrevistó con el coronel Muñoz Gutiérrez, uno de los tres implicados estando en la prisión de Fuencarral.

Sin embargo, apenas 8 años después, fue indultado y puesto en libertad el 1 de julio de 1990 debido a su avanzada edad, pese a no haber mostrado en ningún momento, en sus declaraciones, rastro alguno de arrepentimiento por su delito. Tras salir de prisión, volvió a instalarse en su Madrid natal, donde murió de un tumor cerebral en 1997. Sus restos fueron sepultados en el Alcázar de Toledo, de acuerdo a sus deseos.

Condena Antonio Tejero

Fue procesado y condenado a 30 años de reclusión por un delito de rebelión militar consumado, con agravante de reincidencia, con pena accesoria de pérdida de empleo (es decir, la expulsión del Ejército y la pérdida del grado) e inhabilitación durante el tiempo de la condena; cumplió condena inicialmente en la prisión militar del Castillo de la Palma en Mugardos, y posteriormente en el Castillo de San Fernando en Figueres y en Alcalá de Henares. En septiembre de 1993 recibió el tercer grado, saliendo en libertad condicional el 3 de diciembre de 1996, siendo el último de los procesados del 23-F en salir de prisión. En prisión desarrolló afición por la pintura, escribió sus memorias, aprendió idiomas y cursó la carrera de Geografía e Historia.

Conferencia coronel Diego Camacho ex miembro del CESID y el historiador y escritor Jesus Palcios.

Enlace:http://www.youtube.com/watch?v=-Z0TaOEtWwE






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